Norman Hills se levantó aquella mañana para ir al colegio como cualquier otro día. Tenía una casa y unos padres maravillosos que se desvivían trabajando en su pequeña tienda de Chinatown para que él pudiera llevar una buena vida. Nadie podía imaginarse que al volver del colegio no le quedaría nada. Para la Tríada de la Casa Carmesí sólo eran alguien más a quien extorsionar, para ellos esa tienda era todo lo que tenían. Nadie desafiaba a la triada sin consecuencias, ellos no fueron la excepción y el fuego lo arrasó todo.

Norman era candidato para la beca Wayland para huérfanos de crímenes violentos. Sin familia, sin casa, esa era su única posibilidad. No quería formar parte de aquello, sólo quería acabar con aquellos que se lo arrebataron todo. Lo único que lo ataba a ese sitio era el duro entrenamiento que le permitía aprender a luchar y defenderse, algo que necesitaba.

Destacaba entre los demás, pero era indisciplinado, le costaba trabajar en equipo y se escapaba del orfanato siempre que tenía ocasión. Leo Szilard intentó acercarse a él para canalizar todo aquel potencial innato que veía en aquel adolescente perdido. No lo consiguió, porque para aquel entonces Norman ya sabía lo que quería…

Tenía entrenamiento y una motivación fuerte, así que poco a poco aquellas escapadas del orfanato fueron dejando de ser un acto de rebeldía para convertirse en una misión, combatir el crimen. Él era Pantera Esmeralda.

Tras varios años, los rumores sobre un justiciero llegan al Centinela y hay sospechas sobre su identidad por lo que, en 1968 deciden tenderle una trampa en la que descubren que Norman Hills está detrás de Pantera Esmeralda. Y ahí empieza la lucha de verdad, ahora Norman es un Centinela...aunque no es el único.

Vengador de origen

Rebelde irredento

Nivel
2/10