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La paz es una mentira, solo hay pasión. Con la pasión, obtengo fuerza. Con la fuerza, obtengo poder. Con el poder, obtengo victoria. Con la victoria, mis cadenas se rompen.
La Fuerza me liberará.

El Lado Oscuro de la Fuerza es la dimensión de la Fuerza alineada con el miedo y el sufrimiento. Cuando un usuario de la Fuerza actúa desde las emociones generadas por ellos (ira, odio, rechazo, frustración, ansia de someter, etc.) obtiene un enorme poder transitorio que puede canalizar a través de su entrenamiento en la Fuerza. Este poder rápido y fácil es altamente tentador para todos aquellos organismos sensibles a la Fuerza, ya que les permite avanzar mucho más rápido en sus caminos y desarrollar habilidades marciales increíblemente eficaces.

Sin embargo, la naturaleza del Lado Oscuro acaba invariablemente devorando a sus usuarios. El ciclo de dolor e insatisfacción necesario para profundizar en sus caminos provoca la insensibilización del practicante a medida que sus umbrales de tolerancia al sufrimiento aumentan - por lo que necesita estímulos cada vez más dolorosos y aberrantes para acceder a las emociones que alimentan su dominio de la Fuerza. Esto, a la larga, provoca que los usuarios del Lado Oscuro acaben completamente desnaturalizados, reducidos a ser meros vectores vivientes del horror y la muerte para toda forma de vida que entre en contacto con ellos - si no mueren antes ellos mismos a consecuencia del abuso de su poder, o a manos de otro usuario de la Fuerza.

La filosofía del Lado Oscuro enseña que el estado natural de las cosas es un conflicto perpetuo e irresoluble entre todos los seres sintientes, en contraposición a las enseñanzas del Lado Luminoso centradas en la armonía y la benevolencia. Así pues, el practicante del Lado Oscuro se ve forzado a vivir en un estado de miedo y alerta permanentes, aprovechando de forma oportunista cualquier medio para incrementar su poder.